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Es un niño de agua. Sus juguetes siempre tienen olor de amanecer en selva.
Cuando juega es como si un guijarro brincara en la superficie, nunca se cansa de empaparnos de sí. Él no lo sabe, pero sin su risa a mi árbol se le caen algunas hojas.
El niño de agua pidió un perro y le di un caracol. Pidió un pez y le regalé el dibujo de una nube. Pidió una galleta y le di un beso. Él sabe ya que de mí no tendrá nunca lo que pide. Pero sigue pidiendo y sonríe, esperando la sorpresa.
El niño de agua comienza a leer. Mira concentrado las letras y las traduce. ¡Qué alegría siente cuando descubre que su nombre también cabe en una palabra!
Al niño de agua le gusta mucho el mar. Un día estuvo mirando la lluvia por la ventana. Su cuerpo sudaba copiosamente, parte de él quería salir a la fiesta de la vida.
(Feliz cumpleaños mi niño de agua)







